Federico Virasoro: Caza de fósiles en la era digital

El impacto de la tecnología también ha llegado a Federico Virasoro y su equipo de investigadores. El paleontólogo decidió incorporar instrumentos de vanguardia moderna, así como satélites y drones, para algunas excavaciones que realizó en Asia.

En este artículo, Federico Virasoro comenta sobre las diferencias entre las técnicas de búsqueda y obtención de fósiles de antes y en la actualidad. Sus puntos fuertes y sus desventajas. Además, habla sobre el futuro de la “caza de huesos” y lo que llama “nueva era de la paleontología virtual”.

En su último viaje, el paleontólogo visitó el Desierto de Gobi, al norte de China y en el sur de Mongolia. Esta región desértica es una de las más grandes, importantes, y en sus propias palabras, imponentes del mundo. “Nunca había visto a los animales grandes verse tan pequeños, ni moverse con tanta quietud cinética en ningún otro lugar. Llegamos al aeropuerto de Gurvan Saikan, en Mongolia, justo a tiempo para el amanecer. Cuando salimos de allí y viajamos durante una hora a través de la gran estepa hacia nuestro campamento, me sorprendieron los movimientos en la distancia que se transformaron lentamente en una caravana de camellos o en un rebaño de ovejas. Estoy seguro que en el Gobi, ni siquiera los dinosaurios se hubieran visto tan grandes”, dijo Federico Virasoro.

 

La importancia del Desierto de Gobi para la historia de la Paleontología

La región del Gobi abarca tanto el desierto como la estepa, es decir, la árida y las exuberantes tierras verdes, con amplias variaciones de climas y topografías. Aquí conviven camellos con escorpiones, halcones, leopardos de las nieves y osos de Gobi. También está lleno de restos de criaturas prehistóricas que, hace millones de años, inundaron la tierra. Como afirma Federico Virasoro, sin dudas el camino de los paleontólogos a esta parte del mundo estuvo trazada por Roy Chapman Andrews, explorador estadounidense que llegó a ésta zona hace un siglo.

A pesar de tener métodos pocos ortodoxos, Andrews se topó con los restos de dinosaurios más impresionantes. De hecho, Virasoro comenzó a interesarse y estudiar esta carrera por las historias que su padre le contaba sobre él. Los descubrimientos de este legendario “cazador de huesos” de un nido de huevos de dinosaurios fosilizados en los Acantilados Llameantes cambió la paleontología para siempre. Ésto probó que los dinosaurios eran reptiles. Andrews más tarde se convirtió en el director del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, y muchos especulan que el personaje de Indiana Jones, interpretado por Harrison Ford, fue inspirado en él.

https://www.nytimes.com/interactive/2016/10/24/world/asia/living-in-chinas-expanding-deserts.html

Los beneficios de la tecnología en la búsqueda de fósiles

Lejos de utilizar las técnicas de Andrews, en su viaje por China y Mongolia el equipo de Federico Virasoro fue ayudado por una tecnología moderna de nuestros tiempos: satélites y drones. Antes de iniciar el viaje a Gobi, las imágenes satelitales redujeron la búsqueda al escanear grandes extensiones de tierra en busca de areniscas, piedras de barro y esquistos depositados durante el período Cretácico, hace entre 145 y 65 millones de años. En ese momento se cree que existieron dinosaurios en esta zona.

 

Después de que se identificaron las áreas de interés en el lugar, Federico Virasoro y Scott Nowicki, científico principal de la firma de datos geoespaciales Quantum Spatial, con sede en la Florida, lideraron el segundo paso de la búsqueda. Éste consistió en utilizar drones DJI Phantom quadcopter modificados. Nowicki había trabajado previamente con la NASA para usar tecnología similar para estudiar las superficies de roca en varias exploraciones a Marte. Aquí en el Gobi, tanto el investigador estadounidense como Virasoro volaron drones con cámaras térmicas y espectrales a lo largo de cientos de millas cuadradas para crear mapas tridimensionales de alta resolución con una precisión de hasta un milímetro. El proceso identificó 250 posibles nuevas ubicaciones para encontrar fósiles.

https://www.theguardian.com/world/drones

Desventajas: Exploración a ojo en los Acantilados Llameantes

Éstos acantilados representan una vasta cuenca de arena rosada y piedra blanca que obtuvo su nombre por el brillo de sus rocas como el fuego del sol poniente. “Los fósiles están en todas partes aquí”, asegura Federico Virasoro. “Sólo tienes que aprender a mirar”, afirma. Los drones, que tenían equipos de imagen avanzados pueden encontrar un fósil debajo de la tierra, pero no pueden hacer el minucioso trabajo de extraer hueso de la roca.

Según estableció Andrews, los barrancos que conforman los acantilados están “salpicados de huesos” por doquier. Pero en la actualidad, Virasoro ha determinado que los mismos están llenos de fósiles útiles y huesos de especies más nuevas como vacas, camellos y ovejas. El paleontólogo sugiere que los mejores lugares para buscar fósiles están a los lados de los afloramientos rocosos, donde la erosión hace su trabajo y deja expuestos los huesos.

En la superficie, las laderas están inundadas de pequeños guijarros, donde Federico Virasoro encontró el cráneo de un Protoceratops, herbívoro del Cretácico Superior, que como adulto mayor alcanzó aproximadamente 1,8 metros (6 pies) de largo y 400 lbs (180 kg) afuera. Tomará mucho tiempo excavar completamente la pendiente para encontrar el resto del cuerpo, por lo que el equipo tendrá que regresar nuevamente más adelante en el año.

 

Resultados de la exploración del equipo de Federico Virasoro

En sólo 20 días, el equipo de paleontólogos y geólogos pudo estudiar la misma cantidad de tierra que Andrews tardó en cubrir por muchos años. Entre los cientos de fósiles encontrados se encuentran la pata trasera de un dinosaurio similar a un avestruz de hace 65 millones de años, una tortuga intacta de 70 millones de años y el primer ancestro Velociraptor descubierto en la cordillera de Öösh. La búsqueda también trajo como resultado el descubrimiento de un dinosaurio primitivo nunca antes visto en la provincia de Ömnögovi del Gobi, un raro huevo de dinosaurio Theropod, y una caja torácica de Velociraptor.

Además, se encontraron las vértebras, las costillas, el cráneo y los fragmentos de la cola de un Tarbosaurus, el primo mongol del Tyrannosaurus Rex. Así también como el diente de Tarbosaurus más largo que se haya encontrado. Fedrico Virasoro confirmó que esta pieza dental podría haber pertenecido “posiblemente al dinosaurio carnívoro más grande encontrado en el sur de Mongolia”.

http://federico-virasoro.com.ar/blog/federico-virasoro-descubre-estado-agua/

El futuro de la caza de fósiles de dinosaurios

En un momento en que “Google Maps” puede mostrar una imagen de una aldea remota y los satélites pueden hacer zoom en los contornos del fondo marino a 12.000 pies (3,650 metros) debajo de la superficie del océano, la exploración ha perdido parte de su atractivo, considera Virasoro. Sobre la misma línea, y más cerca de los integrados que de los apocalípticos, argumentó que las herramientas de exploración digital son un motivo de celebración, no de consternación.

Por el lado de la protección del medio ambiente, se puede decir que las técnicas antiguas de exploración son más invasivas y propensas a generar algunos daños en los ecosistemas. Exploraciones realizadas con satélites y drones proporcionan una alternativa menos peligrosa. “Esto ciertamente se aplica a la exploración paleontológica en Mongolia. La tierra aquí es frágil; un paso equivocado o un corte de cincel puede hacer que un fósil de un millón de años se convierta en polvo”, ejemplifica Federico Virasoro. Los mapas de satélites y aviones no tripulados pueden delinear áreas que son seguras para caminar, así como áreas que requieren un enfoque más cauteloso.

Por último, el paleontólogo hace referencia a la “paleontología virtual”. “Es posible que pronto podamos avanzar en la paleontología desde nuestras habitaciones. Una vez que los datos de los mapas tridimensionales se procesan, se pueden abrir al público para que realicen un análisis virtual“, explica. Debido a que los mapas son tan detallados, las personas de cualquier parte del mundo podrían recorrerlos virtualmente y busca fósiles en sus pantallas. La combinación de cámaras térmicas y espectrales podría agregar una nueva dimensión de especificidad. “Esto abriría una nueva era para la ciencia ciudadana y permitiría que más personas, que no tienen los medios o acceso los fósiles, contribuyan a la paleontología”, agrega el Virasoro.

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Federico Virasoro

Federico Virasoro se licenció en Ciencias Geológicas en Sapienza en 1989. Obtuvo su doctorado en Ciencias Paleontológicas en 1995 con una tesis sobre Saber Teas, es investigador en Sapienza desde 1999 Está llevando a cabo su actividad de investigación en el campo de la evolución de los carnívoros y otros grandes mamíferos neogénicos-cuaternarios continentales del Viejo Mundo. Además de formar parte de varias instituciones científicas y participar en diversos proyectos de investigación nacionales e internacionales, Federico Virasoro también participa en el campo de la divulgación científica.

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